DERECHO DE PETICIÓN PRESENTADO A URIBE VÉLEZ: EL TLC VIOLA DERECHOS FUNDAMENTALES DE LOS PUEBLOS
Bogotá, enero 30 de 2005 Señor Doctor ALVARO URIBE VELEZ Presidente de Colombia
E.S.D.
Los suscritos ciudadanos y ciudadanas, en ejercicio directo de la soberanía popular y en uso del derecho constitucional de Petición y de conformidad con los artículos 1º y 9º de la Constitución Política, consideramos que las negociaciones del Gobierno Nacional con el de los Estados Unidos para suscribir un Tratado de Libre Comercio, atentan contra nuestro Estado Social de Derecho; vulnera la autonomía de las entidades territoriales de Colombia; lesionan nuestra democracia; no garantiza la participación y la pluralidad; irrespeta la dignidad humana; perjudica el trabajo y la solidaridad de la comunidad colombiana y no permite la prevalencia del interés general; ni garantiza la efectividad de los derechos constitucionales; arremete contra la diversidad étnica y cultural; desprotege las riquezas naturales de nuestra nación y por ende nuestra seguridad alimentaria, colocando en grave riesgo la soberanía nacional de Colombia; además no orienta hacia la integración Latinoamericana; razones suficientes para exigirle el restablecimiento de nuestro ordenamiento jurídico, la terminación inmediata de dichas negociaciones y la no suscripción del Tratado de Libre Comercio, razones que sustentamos en los siguientes términos: ANTECEDENTES DEL LIBRE COMERCIO EN COLOMBIA Y SU IMPACTO EN LA CALIDAD DE VIDA DE SUS GENTES Y LA ECONOMIA NACIONAL
“Unilateralmente”, pero por exigencia del sector financiero internacional, en el “Bienvenidos al futuro” del acto de posesión del Expresidente Gaviria, abrimos nuestros mercados y fronteras para que ingresaran cualquier clase de productos y personas prestadoras de servicios, en competencia abierta y sin restricciones con los mercados nacionales y con los técnicos y profesionales Colombianos.
En efecto ingresaron toda clase de bienes como zapatos, confecciones, artesanías, maquinaria, productos agrícolas, pecuarios, enlatados, productos agroindustriales, materias primas, drogas, etc., sin importar la suerte de los mismos productos pero fabricados con mano de obra y capital colombiano.
Así mismo ingresaron todo tipo de empresas y personas prestadoras de servicios, como entidades financieras ( banco santander, Banco de Bilvao; banco Viscalla ); entidades prestadoras de servicios públicos domiciliarios ( Franceses, Españoles, Americanos ); empresas de ingeniería ( Mexicanas, Españolas, Japonesas, Inglesas, Americanas ); empresas de comunicaciones (Americanas ), etc., desplazando los técnicos y las empresas Colombianas.
Catorce años después de dicha apertura sin límites, la situación económica del país y de sus gentes no puede ser mas desalentadora y el panorama que se vislumbra con la continuidad de dicha apertura, ahora con un tratado bilateral y hacia el infinito, es de incertidumbre no hacia la prosperidad y crecimiento sino por el contrario de más sometimiento, pobreza y porque no decirlo de esclavitud.
El Desempleo de más de tres millones de Compatriotas es el producto de la entrada al país de muchos bienes a bajos precios ( subsidiados en el país de origen ) que hicieron que la producción nacional no pudiere competir y en consecuencia cerraran sus puertas. Ejemplo de ello, el cierre de las empresas de confecciones, de los fabricantes de calzado, de los productores de cueros, del comercio formal, de la industria de la música, de los laboratorios, de la industria de los alimentos, etc.
El desplazamiento de más de dos millones de Colombianos no es el producto del hostigamiento militar de guerrilla, paramilitares y militares como equivocadamente lo vociferan, inducen y aconductan, los medios de comunicación al servicio del Estado. La verdadera razón de ser de los desplazados lo constituye la falta de competitividad en los precios de los productos agrícolas de nuestros campesinos con los precios de los productos subsidiados de los países imperiales como Estados Unidos e Inglaterra. La entrada al país de productos agrícolas a bajos precios como el maíz, el arroz, la torta de soya, el millo, el trigo, la cebada, algodón, el fríjol, las especias, los pollos, los pescados, los mariscos, las carnes, los aceites, los concentrados, la leche, etc., es el factor determinante para que los campesinos abandonen el campo, porque allí no hay que hacer y no precisamente como causal, la alteración del órden público cual es la verdadera razón del desplazamiento y que el gobierno nacional quiere, como cortina de humo, desdibujar o tapar su inconveniente y equivocada política económica neoliberal.
Con la apertura sin límites, la situación económica del país se encuentra colapsada y en crisis, toda vez que la entrada masiva de bienes al país, generó un descalabro en la balanza de pagos, por cuanto las exportaciones (ventas) son menos significativas frente a las importaciones (compras) como así lo señaló el primer estudio en trece años de Apertura, del Departamento Nacional de Planeación de Julio de 2003, el que demuestra además que con los tratados de libre comercio firmados hacia el futuro, las importaciones crecerán más que las exportaciones y el que demuestra la irresponsabilidad con la que se toman las decisiones en el país. No en vano, cuando una persona o entidad gasta más de lo que le ingresa, la consecuencia de ello es la quiebra. Para que eso no suceda, existen dos mecanismos fáciles utilizados por los gobiernos, para evitar el estado de quiebra. Uno de ellos es aumentar los impuestos a los nacionales ( que ironía se abren mercados para que los extranjeros no paguen impuestos y/o aranceles ) para cubrir el hueco fiscal, por ello el incremento de la cobertura y de la tarifa del iva, que pagamos indiscriminadamente ricos y pobres ( 95% de la población no es rica ) y el otro es el endeudamiento con las mismas entidades que exigieron la apertura económica, nos referimos a las multinacionales financieras Banco Mundial y Fondo Monetario Internacional, toda vez que de una deuda de 17.000 millones de dollares en 1990 pasamos a una deuda impagable de casi 40.000 millones de dollares en 2004. ¿Será acaso la política económica de apertura implementada por los Hommes Rudolf en 1990 y ahora en el 2004, es y ha sido la más acertada ? ¿ será acaso que la equivocada política económica del Estado en éstos 14 años de apertura no merecen un juicio jurídico contra los gobernantes Gaviria, Samper, Pastrana y Uribe? ¿ será necesario hacer caso a las promesas del presidente Uribe y de su ministro Botero cuando vaticinan crecimiento y prosperidad para los Colombianos en los años venideros con la firma del tratado de libre comercio, cuando con el “bienvenidos al futuro” y la apertura de mercados, se sustentaron sobre las mismas expectativas y promesas? ¿ será que al perro lo capan dos veces?
Recordemos que los tratados entre naciones son a término indefinido y sólo por voluntad de los firmantes o por denuncia ante las Cortes Internacionales podrá deshacerse. Cualquiera sean los contenidos lo que si es axiomático es que por la naturaleza jurídica de estos tratados las secuelas serán en la practica irreversibles y las obligaciones serán a perpetuidad y supraconstitucionales. Recordemos que los Norteamericanos se encuentran instalados en la isla de Cuba por un acuerdo para instalar una base militar en Guantanamo. ¿Será que los Norteamericanos querrán de buena forma sentarse a negociar con el gobierno de Cuba para deshacer el tratado? Eso mismo nos puede suceder con el Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos, será hasta que exista un grito de independencia como lo hicimos de los Españoles hace dos siglos y tengamos las armas necesarias para derrotar el imperio, porque de buena forma y manera no acabaran con el Tratado que se firme y apruebe, por cuanto solo los beneficia a ellos y a quienes sospechosamente son los artífices de su aprobación en Colombia.
La mayor mentira de los defensores de la teoría neoliberal de que “los países se desarrollan exportando” acuñada por mister Rudolff Homnes y el ministro Botero, se prueba con la firma del tratado de libre comercio suscrito entre Estados Unidos y Mexico. Las exportaciones de éste último pasaron de 51.900 millones de dollares en 1994 a 160.700 millones de dollares en el 2002, pero el crecimiento del país hermano fue un insignificante .96% la más baja alcanzada en comparación con todas las estrategias de crecimiento seguidas por ese país en el siglo XX.
Es curioso que las estadísticas del Banco Mundial también confirman que los promotores del ALCA/TLC están totalmente errados, históricamente comprueban que las economías más subdesarrolladas son aquellas en las cuales la participación de las exportaciones en el PIB es muy alta. Son todas ellas pobrísimas colonias o excolonias de potencias imperiales, cuyos rubros de exportación se limitan a minerales o a productos agrícolas sin mayor transformación. Será que lo que se pretende es que el país sea exactamente eso?
No será necesario esperar los resultados sociales y financieros del Tratado, para saber que es lo que nos sucederá, mayor desempleo, mas pobreza, mayor indigencia a los límites de la esclavitud. Basta con observar y analizar 14 años de apertura al libre comercio y conocer las ejecutorias y pasado de nuestros “negociadores” en su lucha por enajenar nuestra soberanía
LO QUE NOS ESPERA MAS DE LO MISMO PERO INDEFINIDAMENTE
El pueblo soberano proveniente de todos los sectores económicos y sociales, perjudicado por esta enorme agresión, ha expresado de muchas maneras su preocupación, su crítica, su oposición y su rechazo total a la firma en estas condiciones del tratado mencionado. No en vano es por ejemplo:
1. Las trabajadoras y trabajadores del campo y la ciudad se angustian porque este tratado encarna la renuncia definitiva a la ampliación del mercado interno a cambio de ilusas y falaces expectativas de participación en el mercado exterior. De hecho, las políticas de ajuste generadas desde el Estado han descargado el peso de la crisis sobre los trabajadores, han promovido la reducción de los ingresos laborales, el empobrecimiento generalizado, los despidos masivos y el aumento del desempleo y del sector informal tan golpeado en su derecho a la vida. Esta oferta de mano de obra a bajo costo es impulsada para implantar la subcontratación y la tercerización indiscriminada, conduciendo a la violación de los derechos de asociación, de la negociación colectiva y la perdida real de todas las garantías sociales. Las reformas laborales implementadas en su gobierno, allanan el camino a los inversionistas extranjeros y con el tratado se profundizaran hasta el infinito estas tendencias.
2. Los productores agrarios como por ejemplo los cultivadores de caña, palma, papa, arroz, cereales y soya, han expresado de una u otra forma su rechazo a los acuerdos, pues saben que serán indudablemente perjudicados, en tanto que los avicultores y lecheros pronostican que no resistirán por mucho tiempo a pesar de las promesas de redención y milagros; los caficultores afirman que la tragedia que padecen hace más de una década se complicara aun más. Las masas de campesinos ven amenazada la supervivencia de su economía primaria y la posesión de sus pocas tierras. Una gran reforma agraria en contravía. Grandes, medianos y pequeños advierten que se perderá definitivamente la seguridad y soberanía alimentaria para la población urbana y rural.
3. Los productores, tanto de la industria como del campo, se alarman con toda razón del ahondamiento de su quiebra ante la amenaza de la mayor avalancha de productos que ingresará al país por las condiciones que favorecen indebidamente a la competencia externa y también se aterran del estrechamiento del acceso al crédito en la medida en que se recrudecerá el carácter especulativo del sector financiero.
4. En el terreno industrial, las pequeñas y las medianas industrias ( PYMES) puntualizan que no están preparadas para enfrentar localmente una competencia desleal, pues jurídica, financiera y tecnológicamente estarán en clara desventaja además de desamparadas por el estado. Las oportunidades de exportaciones son inciertas y les preocupa que las cadenas productivas se derrumben como castillos de naipes.
5. Los profesionales presienten con intranquilidad ser avasallados, desplazados y sometidos a requisitos de formación, de ejercicio profesional y de trabajo que no responden a las necesidades e intereses nacionales como se vislumbra desde ya, por ejemplo en los casos de la contaduría, las ingenierías y las profesiones de la salud gracias a la inhumana explotación de empresas nacionales y transnacionales que se enriquecen con la intermediación de sus servicios. Y eso cuando como esclavos modernos tienen la fortuna de obtener algún empleo.
Claramente se ha dicho que solo habrá un numero limitado de visas de acá para allá, las cuales se le otorgaran preferencialmente para negocios a los designados por Transnacionales.
Además se excusan olímpicamente que eso no depende de los negociadores de la contraparte pues es un asunto de política de estado de seguridad nacional en la guerra global “antiterrorista”. Y de allá para acá, la restricciones no existen, los tratados no consideran la movilidad de la mano de obra, solo mercancías y capitales.
6. Los sectores de la salud prevén que las definiciones sobre propiedad intelectual implicaran un mayor deterioro de las condiciones para el acceso de la población a este derecho por medidas que van desde el rígido control a procedimientos diagnósticos, terapéuticos o quirúrgicos hasta la paulatina desaparición de los medicamentos genéricos de bajo costo y así como por el eclipsamiento de los laboratorios farmacéuticos nacionales bajo la presión de transnacionales con disposiciones tales como extensión de prorroga de patentes, limitaciones de licencias, reconocimiento de patentes espurias y de segundos usos y otras más.
No será extraño también en todas las esferas de la industria que el aprovechamiento de múltiples tipos de procesos universales se vera obstaculizado mediante el diluvio de reclamos por el supuesto usufructo de tecnologías registradas.
7. Las insaciables hordas que desde hace una década han urdido apoderarse de los recursos de la salud, de la seguridad social y de las pensiones de los trabajadores, se han abalanzado como hienas sobre las instituciones publicas buscando su colapso, se deleitan puesto que los tratados les allanan el camino a su avaricia. Los más lucrativos centros hospitalarios estatales saldrán a subasta a expensas de la enfermedad, el dolor, la vida y la muerte de los colombianos
8. A los colombianos los desvelan estos tratados, espantosas pesadillas que les significan mayor avance de la mercantilización de sus derechos a la salud, así como también el detrimento a todos los niveles de la calidad y de las oportunidades de educación, así como el inminente ultraje a la cultura que terminara despojando a las personas hasta de su identidad y también la continuidad de la privatización de los servicios públicos con efectos sociales explosivos y devastadores.
9. Los defensores del medio ambiente y todos los individuos consecuentes advierten el peligro del mayor saqueo a la biodiversidad, el impacto negativo al patrimonio biológico, el deterioro y desertificación de los ecosistemas, la privatización de las fuentes de agua, el remate perentorio de los recursos naturales no renovables, la depredación de las minas y las zonas petroleras, el relajamiento de las normas sobre contaminación del aire, los ríos, la tierra y el mar, o paradójicamente la imposición externa de políticas ambientales extremas que lastran toda posibilidad de desarrollo pues no se ajustan a las realidades y posibilidades nacionales.
10. En particular los pueblos indígenas y de afrodescendientes testimonian desde ya el ultimátum que se cierne sobre sus territorios, sus culturas ancestrales, la existencia de sus comunidades y sus economías. Los tratados coronan 500 años de exclusión y agravios.
11. Las mujeres denuncian que si se suscriben estos acuerdos se agudizará aún más la feminización de la pobreza pues habrá una intensificación en la degradación de sus condiciones laborales, familiares, sociales, e inclusive en el desplazamiento forzado donde ya de por sí son las principales protagonistas.
12. Los jóvenes reconocen detrás de la apariencia filantrópica de los tratados aun mayores frustraciones a sus sueños y esperanzas, truncadas por un estado inoperante ante su destino, un túnel oscuro cuyas únicas salidas posibles son la emigración, la alienación o la delincuencia,
13. Con los tratados los pensionados y los abuelos de la tercera edad lógicamente se afligen al sentirse timados, la nada es el resultado de su trabajo y esfuerzo de años, indefensos y desolados ante la evaporación de su poder adquisitivo, ante la disminución y penalización de sus mesadas y eso cuando con suerte las obtienen.
14. Los pequeños deudores de vivienda con el sistema UPAC o UVR quienes ostentan el mas alto índice de suicidios descubren en los tratados el puntillazo final a sus aspiraciones. ¿Cómo enfrentaran los intereses de usura, los crecientes impuestos, las cuotas atrasadas, los embargos y las ordenes de desalojo cuando se carece de ingresos para pagar el sustento diario? Comparativamente ante estas circunstancias los desposeídos de techo propio son unos afortunados.
15. Los municipios se alarman al ver que se restringirán sus facultades en la asignación del presupuesto para compras estatales que favorezcan la producción nacional y ante la impotencia por el marchitamiento y extinción de las industrias locales y las colectividades regionales.
16. Los propietarios de entidades financieras nacionales y transnacionales con los tratados ahora si se imaginaran en el paraíso. Es la tierra fértil donde se cumplen los máximos deseos de cualquier monopolista, donde se goza de los récords mundiales en tasas de intermediación, especulación y retorno. Donde se permiten, se auspicia y se protege privilegios, los autoprestamos y los fraudes. Donde se impone el vampirismo financiero salvaje que no produce nada, que desincentiva el insignificante ahorro privado del trabajo y destruye al sector solidario.
VIOLACIÓN DE NORMAS CONSTITUCIONALES
El documento oficial del Gobierno Nacional “LAS 100 PREGUNTAS DEL TLC”, editado por el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, corroboran la violación de los citados preceptos constitucionales, por las siguientes razones:
El Gobierno considera que el TLC con los Estados Unidos, permite resguardarse de las dificultades económicas por la que pasan los países latinoamericanos con economías en desarrollo, otorgándole preferencia a la negociación foránea, afirmando que la posición negociadora de Colombia se construye luego de un proceso de consulta con organizaciones sociales, lo cual es falso de toda falsedad, pues el mismo documento afirma que las decisiones más importantes las toma el Presidente de la República, lo cual desdice de un proceso participativo, pues el proceso de negociación no fue consultado en forma previa ni posterior.
A lo largo del documento, el Gobierno Nacional considera que el TLC facilitará la exportación de nuestros productos, omitiendo precisar que simultáneamente se abrirán las puertas para que la producción norteamericana ingrese a nuestro país, es decir que se permitirá que una economía poderosa compita con una frágil economía en desarrollo, por lo tanto no serán las empresas colombianas las que se establecerán en el país del Norte sino las estadounidenses las que lo harán en nuestro territorio.
El Gobierno pretende justificar que las licencias previas y los requerimientos técnicos, sanitarios y fiosanitarios son mecanismos para obstaculizar el comercio de terceros países y por ello deben levantarse, cuando realmente constituyen formas de protección de la soberanía nacional y de la calidad de vida de nuestros conciudadanos.
Entre los objetivos que manifiesta el Gobierno, se lee perfectamente el principal, brindar a los inversionistas extranjeros un ambiente de negocios más estable y seguro, en detrimento de nuestra economía nacional, pues nuestros exportadores no podrán participar en igualdad de condiciones.
El Gobierno sugiere que tendremos un trato preferencial en el TLC, como un simple argumento o cortina de humo, pero no precisa en que consistirá, toda vez que resulta evidente que los favorecidos serán los norteamericanos, con el consumo obligado por parte de nuestros nacionales de los productos extranjeros, es decir que pasaremos a ser el país que más productos consume del comercio de los E.U.A., pues todos los sectores de la economía estarán incluidos en las negociaciones del TLC.
Si el documento reconoce que lo negociadores toman decisiones dentro del marco fijado por el Gobierno Nacional, no es cierto entonces que las posiciones negociadoras sean concertadas por el gobierno y la sociedad civil, pues esta sencillamente será escuchada en unos pocos y excluyentes eventos no definitivos, para tratar de darle un falso matiz participativo a la negociación, pues se reconoce que se mantendrá informada a la opinión pública, no que se le consultará previamente.
El Gobierno Nacional reconoce explícitamente, que los ganadores en el TLC, serán aquellos que se preparen oportunamente para mejorar sus productos, fabricándolos con mayor eficiencia, calidad y tecnología, es decir la producción de los Estados Unidos sobre la de Colombia, pues nuestros consumidores nacionales preferirán esta clase de mercados que afectarán la producción nacional, sin inmediatas posibilidades de competir pues incluso, según lo afirma el mismo Gobierno, los productos de la canasta familiar se abarataran, pero solamente en los primeros tiempos, pues una vez no tengamos producción nacional la foránea será más costosa y la única que tendrán los consumidores nacionales.
El TLC impondrá unas nuevas reglas normativas al comercio entre los Estados Unidos y Colombia, cuyas diferencias serán sometidas a arbitraje internacional y a organismos como la Organización Mundial del Comercio, para lo cual nuestra rama judicial no tendrá injerencia alguna, en una clara demostración de pérdida de la soberanía nacional colombiana, por ello la negociación de asuntos ambientales terminará imponiendo las reglas norteamericanas en detrimento de nuestra legislación nacional, pues un libre comercio no podrá ser detenido por nuestras licencias ambientales ni por las medidas sanitarias, incluso se deja claro en el documento, que los particulares no podremos participar en los mecanismos de solución de controversias, pues los nacionales son representados por los gobiernos en esas instancias de arbitraje internacional.
Por último es necesario advertír al señor Presidente, que existen límites legales y constitucionales en cualquier proceso de negociación y suscripción de acuerdos y amén de los señalados anteriormente, el Plan de Desarrollo o ley 812 como tampoco su programa de gobierno no contemplan la suscripción de tratados de libre comercio en su Administración.
Del señor Presidente
Nombres y Apellidos_______________________________________
C.C.____________________ ___ DE _________________________
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CIUDAD________________ ________TEL.____________________ COMUNA
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