La Alianza del Pacífico es otro mal negocio para la producción y el empleo nacional

Bogotá, 13  de febrero 2014 

La mayoría de los medios de comunicación han hecho eco de los informes optimistas del gobierno acerca de la Alianza del Pacífico. Ya se había anunciado que habría una liberación comercial del 100% del universo arancelario en junio de este año y que era un proceso de integración “profunda”. 

En realidad lo que se firmó en Cartagena esta semana con México, Chile y Perú es un TLC, cuya primera exigencia es tener ya un tratado de libre comercio con Estados Unidos, la Unión Europea y con los integrantes de la Alianza. Los temas que se negociaron son los mismos que se incluyen en este tipo de acuerdos, como inversiones, propiedad intelectual, y también temas de cooperación y competitividad. No es una propuesta de integración regional ni latinoamericana, sino un escalón en la liberalización comercial mundial patrocinada por la OMC. 

A pesar de la propaganda oficial, el comercio entre los países fundadores solo representa aproximadamente el 5% de su comercio exterior y en muchos aspectos los socios son más competidores que aliados, por cuanto tienen estructura productiva similar. Con México, por ejemplo, hay un déficit comercial que sobrepasa los USD 5.000 millones al año, debido a las importaciones industriales y agrícolas desde ese país.

Además, entre los socios hay numerosas disputas, como es el caso de las salvaguardas que aplicó Colombia a Perú o el control de las importaciones de alambrón procedente de México.  En muchos aspectos hay una diferencia abismal. Con México, por ejemplo en la producción de automóviles hay con este país un enorme déficit comercial que no es compensado con el pequeño superávit con los demás socios. 

La realización de la Cumbre en Cartagena es una muestra del abandono de Colombia a la región del Pacífico y es ampliamente conocido que llevar mercancías desde el interior hasta los puertos costeros, aumentan los costos en aproximadamente un 30%. Los demás socios de la Alianza Han avanzado mucho más que Colombia en su acercamiento al pacífico pues forman parte del proyecto del Tratado Transpacífico, que es un TLC plus promovido intensamente por Estados Unidos y al cual Colombia pidió recientemente ingreso.

Ante la evidencia de los perjuicios ocasionados y la protesta popular, el gobierno había anunciado que no suscribiría más TLC. La firma de Alianza Pacífico será el golpe de gracia a la diezmada producción industrial y agrícola de Colombia, que traerá consecuencias en el empleo y la calidad de vida de los Colombianos.